Madeleine cerró los ojos y sacudió la cabeza.
No quería escuchar aquello. No después de todo lo que había ocurrido desde que Fabien le mostró aquella maldita grabación. No después de haber pasado horas intentando reconstruir la confianza en su familia y de acabar de prometerles a Romain y a Claudine que no volvería a dejarse influenciar contra ellos.
—No —repitió—. Romain no pudo decirte algo así.
—Lo hizo. Me dijo que si vuelvo a colmarle la paciencia se deshará de mí porque ya no me necesi