La mañana llegó envuelta en una tensión que parecía haberse instalado definitivamente en la mansión de Córcega.
Madeleine apenas había dormido. Cada vez que cerraba los ojos volvía a escuchar aquella confesión, aquellas palabras que llevaban casi dos días persiguiéndola como un maldito fantasma. Se había repetido una y otra vez que todo era una mentira, una manipulación cuidadosamente preparada por Fabien para sembrar dudas entre ella y su familia. Sin embargo, por mucho que intentara convenc