Capítulo 70.
(POV Mila)
No quería estar ahí. Había jurado no volver a verlos, ni a Lola ni a mis padres. Pero Nicolás insistió: “tienes que verla, aunque sea una vez. Solo así vas a saber si miente o no”. Y acepté porque no quería que luego me dijera que no quise enfrentar la verdad.
El auto se detuvo frente al restaurante. Nicolás bajó despacio, apoyándose en el bastón. Todavía arrastraba la pierna herida, pero no soltaba esa mirada firme que me sostenía cada vez que sentía que iba a quebrarme. Caminamos juntos hasta la entrada. Mi estómago era un nudo.
Dentro, la mesa ya estaba ocupada. Isabel, con las manos entrelazadas, como si rezara en silencio. Santiago, serio, con esa postura de jefe que siempre usaba para ocultar su culpabilidad. Y entonces la vi.
Me quedé helada.
Lola.
Pero no era ella.
Era yo.
Llevaba el mismo tono de cabello que yo, el mismo peinado, el mismo maquillaje. Incluso el abrigo gris que yo solía usar en el invierno. Un calco, un espejo torcido. Por un segundo, sentí que esta