Capítulo 54.
POV- NICOLAS.
El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando el rugido de la primera explosión sacudió la mansión como un terremoto. Los ventanales temblaron, los cuadros se desprendieron de las paredes y el eco metálico del estruendo me atravesó los huesos.
Mila se incorporó de golpe en la cama, con los ojos abiertos de par en par y las manos protegiéndose el vientre.
—¿Qué fue eso? —preguntó, la voz quebrada.
No hubo tiempo para responder. Una segunda explosión retumbó, más cerca, seguida d