Capítulo 43.
POV MILA.
El santuario estaba en silencio, solo roto por el zumbido constante de los servidores. Las pantallas bañaban mi rostro con destellos azules, haciéndome parecer un fantasma de mí misma. Tenía los ojos secos, la espalda rígida, pero no podía apartarme de allí.
Camil había salido a descansar un rato, y yo me quedé sola, revisando los archivos viejos que había logrado interceptar de los servidores de la familia Rodríguez. Había algo que me quemaba por dentro, un presentimiento que me impu