Capítulo 25.
POV – MILA.
La mañana comenzó con un silencio extraño. Nicolás me esperaba en el comedor, sentado con la espalda recta, el café en la mano y esa mirada fija que parecía atravesar todo lo que tocaba. Me detuve al verlo. Sabía que había algo distinto en él.
—Siéntate —dijo sin rodeos, señalando la silla frente a él.
Obedecí, con cautela. Tenía la sensación de que iba a dictar una sentencia, y yo era la acusada.
Él dejó la taza sobre el mármol con un golpe suave, pero contundente.
—No estoy de acu