Capítulo 20.
POV Mila
El hospital tenía ese silencio peculiar de la madrugada: los pasillos apagados, las luces amortiguadas y el murmullo lejano de las máquinas que parecían respirar en nombre de quienes no podían hacerlo por sí mismos. Me había acostumbrado a su quietud, a sus ojos cerrados, al pitido constante del monitor. Tanto que, por momentos, temía que nunca fuera a despertarse.
Esa madrugada, sin embargo, algo cambió.
Estaba medio dormida, con la cabeza recostada en la orilla de la cama, cuando sen