Capítulo 12.
El avión comenzó a descender y yo desperté sofocada. Mi respiración estaba entrecortada y la piel me ardía como si hubiera corrido kilómetros bajo el sol. Cerré los ojos con fuerza, tratando de disipar el recuerdo, pero el sueño aún seguía ahí, vibrando en mis venas.
Había soñado con él. Con Nicolás.
Su boca recorriendo mi cuello, sus manos sujetándome con fuerza, dominándome de una manera brutal y erótica. En el sueño no había dudas ni juegos, solo sexo salvaje, desesperado, hasta el punto de