Capítulo 11.
POV NICOLAS.
Maldito sea el sol, maldita sea la arena, y maldita seas tú, Mila.
Tenía un vaso de whisky en la mano —el segundo del día— y apenas eran las diez de la mañana. Me recosté en la baranda de la terraza, mirando hacia la playa. Allí estaba ella, otra vez, desafiando cada límite de mi paciencia. La muy descarada se había quitado el sujetador, y ahora nadaba con esa diminuta tanga roja que apenas cubría algo. Cuando salió del agua, el sol le lamía la piel como si fuera suyo. El cabello p