La amargura era un manto pesado que cubría a Lee Jae-hyun, pero bajo esa capa de gélida resignación, el instinto de supervivencia de un depredador corporativo nunca había muerto por completo. Aunque su corazón estaba hecho trizas y su mente plagada de arrepentimientos por Ji-woo, el CEO del Grupo Haneul seguía siendo un estratega nato, un hombre que había sido moldeado para detectar debilidades y amenazas. Las acciones de Haneul seguían fluctuando. Los inversores estaban inquietos, y la junta d