El silencio era el nuevo ruido en la vida de Kang Ji-woo. No el silencio opresivo de la desesperación, sino un vasto y vacío espacio que, lentamente, empezaba a llenarse con los sonidos de su propia respiración. Habían pasado casi tres semanas desde que se alejó de la Torre Haneul, desde que dejó a Lee Jae-hyun como un punto distante en el asfalto. Las primeras semanas fueron una neblina densa, donde las horas se estiraban en una eternidad de dolor y Min-jun era su único faro. Pero la resilienc