Puedo sentirlo quemar agujeros en la parte de atrás de mi cabeza y sonrío en victoria. Sabía que eso llamaría su atención. Paso los siguientes diez minutos contando los grandes edificios por los que pasamos.
— ¿Qué?, —digo cuando mi teléfono suena y veo el nombre de Noel como el identificador de llamadas.
— ¿Qué hice mal?, —se ríe Noel.
—Sabes que eres molesto, ¿verdad?
—Me colgaste
—Oh, lo siento
—Solo quería decirte que estés a salvo y te amo.
Levanto una ceja a nadie en particular; — ¿Estás