Mis esperanzas crecieron solo para venirse abajo y entro en pánico —no te atrevas a ponerle una mano ni a mi hijo ni a mi hermano —trato de levantarme con un brazo pero resulta difícil.
—Solo relájate y espera a que regrese. Este es un estado de sueño del que es imposible salir —se ríe y me encuentro con su espalda retrocediendo. La luz comienza a oscurecerse con cada paso que alejaba a mi pad