Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes fueron suaves, por primera vez sin ruido oculto. No perfectos: había calor excesivo, horarios alterados, cansancio, pañales, llamadas de Nueva York recordando que la vida seguía. Pero suaves. Cuando el viaje de regreso se acercó, no hubo dramatismo, solo claridad.
En la mañana de la partida, Ahmed los acompañó hasta el patio de entrada.







