Mundo ficciónIniciar sesiónMartha recogió el bolso. Pasó la mano por la solapa del saco del hijo mayor como si lo desarrugara invisible. No lo miró. Al llegar junto a Julian, lo sostuvo una fracción de segundo en la mirada.
—Tu voz —dijo—. Úsala para dirigir, no para pedir permiso. Eso te salvará.
Se fue. No hubo portazos. La puerta ce







