Mundo ficciónIniciar sesiónEl primer día completo en casa no empezó con un reloj, sino con un susurro. Damian resopló como un gatito al amanecer, y ese sonido bastó para que Kira abriera los ojos antes que la luz. Julian ya estaba medio despierto, en ese estado de vigilia en el que uno escucha con todo el cuerpo. Se incorporó en silencio, apoyando la mano sobre el colchón para no moverlo demasiado, y sonrió al ver el perfil de Kira acunando al bebé sobre el pecho. La habitación olía a jabón, a algodón limpio y a esa mezcla nueva de leche tibia y piel que convierte una casa en hogar.
—Yo lo llevo a la cuna —murmuró, con esa voz baja que se aprende en días.
—Todavía no —contestó Kira, besándole la coronilla a Damian—. Déjalo sentir mi corazó







