Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la mañana entraba por la ventana del hospital como una caricia. Kira estaba recostada con Damian dormido en su pecho, el pequeño gorrito azul cubriéndole apenas las cejas. Julian, sentado junto a la cama, tenía los ojos puestos en ellos con una mezcla de paz y vértigo: sabía que en unas horas dejarían ese lugar y empezarían, por fin, su vida en casa los tres.







