La casa estaba en silencio, salvo por el murmullo de Kira acomodándose en el sofá, tratando de mantener la calma. Julian había esperado a que ella se relajara lo suficiente, que cerrara los ojos un instante, antes de apartarse hacia el estudio. Cerró la puerta detrás de él y marcó el número que conocía de memoria: el de Karim.
El tono apenas sonó dos veces antes de que la voz grave y directa contestara.
—Julian.
—Necesitamos hablar. Ahora. —Julian no perdió tiempo en cortesías.
Hubo una pausa b