El salón principal estaba iluminado por la suave luz cálida del atardecer, bañando con tonos dorados los sofás, los cojines tirados por el suelo y la mesa baja que había sido invadida por snacks, botellas de soda y controles de videojuegos. Los amigos de Julian reían, se lanzaban comentarios picantes, y Leo había retado a Sol a una partida de carreras que se había tornado salvaje.
Kira sonreía, a medias. Fingía estar en el presente, fingía disfrutar del momento, pero su mirada seguía buscando a