Julian salió de la estación con el corazón agitado, pero con Kira sana y libre. Mientras caminaban hacia el auto, Kira trataba de mantenerse serena, pero la vergüenza colgaba de su rostro como una sombra pesada. Sol se había adelantado con Leo para recoger a Luka, dejando a Julian solo con ella.
—Gracias por todo... pero creo que debería irme a cambiar —dijo Kira en voz baja, sin atreverse a mirarlo.
—No estás sola. Yo te acompaño —respondió Julian con firmeza, su voz calmada pero decidida.
Leo