Caterina tiene la necesidad de alejarse de todo, se siente perdida y sumergida en un mundo donde todo supera sus expectativas y ha cambiado de manera radical sus habitudes. Es como si pasara el cien por ciento del tiempo con la adrenalina a tope, deslizándose por su sangre sin darle tiempo a un respiro.
Se sumerge de nuevo y, al no llevar traje de buceo, siente el escozor de la sal del mar sobre su piel, en las pequeñas heridas y raspones que tiene en el cuerpo después de haber sido raptada por