—Te he hecho una pregunta, Luca. ¿Dónde está Rocco? —El viento sopla con fuerza y el cabello de Caterina se mueve travieso, cubriendo sus ojos.
Luca la observa y frunce el ceño; la inquietud se refleja en su expresión y Caterina de inmediato empieza a sentirse como una estúpida.
—Rocco está en Scilla, Caterina. En el cementerio. Lo sabes tanto como yo. —Luca se gira y concentra su mirada en el puerto en el que deben atracar.
Al descender del bote,