Mundo ficciónIniciar sesiónLos hombres se miran, Ettore baja la cabeza, simulando una vergüenza que en realidad no siente, y don Pietro sonríe satisfecho. El nombre pesa en el aire como una campana fúnebre y él estará dispuesto a ayudar a tocarla.
—No vengo a hablar de mis asuntos personales, aunque todos saben que Rocco se llevó a mi mujer... y a mi hijo. Eso es una ofensa privada, y algún día rendirá cuentas







