Tutankhamun enfrentaba la elección más imposible de su joven vida: Traicionar su corazón por el bien de su reino, o condenar a miles a muerte por amor a una mujer.
La tienda real se alzaba solitaria bajo las estrellas del desierto, rodeada por el campamento militar que se extendía como constelación de puntos de luz en la arena. Dentro, el faraón de Egipto permanecía inmóvil ante la mesa de mapas, sus dedos trazando las líneas rojas que marcaban las posiciones enemigas. Tres días habían transcur