Mundo ficciónIniciar sesiónTutankhamun cabalgó hacia las fronteras del norte con su ejército, sin saber si enfrentaría a un impostor astuto o al espectro literal de los pecados de su familia, pero determinado a proteger el Egipto que sus padres habían sacrificado todo por preservar.
El viento del amanecer arrastraba arena desde las dunas occidentales mientras quince mil soldados marchaban en formación perfecta por los caminos que llevaban al delta. El joven faraón montaba a la cabeza de la columna, su armadura dorada reflejando los primeros rayos del sol, consciente de que cada paso lo alejaba de la seguridad de Tebas y lo acercaba a una confrontación que había evitado durante meses.
Padre, ojalá estuvieras aquí, pensó mientras observaba las filas interminables de lanceros, arqueros y conductores de carros que se extendían detrás de él como un río de bronce y cuero. Ojalá pudiera pregu







