Mundo ficciónIniciar sesiónLas palabras de Djehuty resonaban en la mente de Neferet mientras los médicos examinaban su vientre con rostros cada vez más preocupados. Ninguno lo decía en voz alta, pero todos temían que aquello que sentían bajo sus manos no fuera simplemente un bebé inquieto.
Nebamun presionó sus dedos contra la piel tensa siguiendo un patrón que ya había repetido tres veces, y cada vez su ceño se fruncía un poco más. El silencio en la habitación se volvía más espeso que el incienso de los braseros de bronce, un silencio que incluso Amenhotep encontraba insoportable. Los otros dos médicos, aunque intentaban mantener compostura profesional, intercambiaban miradas llenas de inquietud.
—Otra vez —susurró Neferet, aunque en su interior sabía







