Mundo ficciónIniciar sesiónLos hijos de Horemheb cruzaron la frontera de Egipto con un ejército de mercenarios y una sola misión: mi muerte.
El mensajero llegó al palacio con el rostro ceniciento y las ropas empapadas en sudor. Se desplomó ante el trono donde Amenhotep sostenía audiencia matutina, las palabras brotando de sus labios agrietados como sangre de una herida mortal.
—Mi faraón, desde el sur viene un ejército. Dos mil soldados mercenarios y tribus del desierto. Los lideran los hijos de Horemheb.







