Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE
El humo de la pólvora aún flotaba en el aire cuando entré en la oficina.
Vi a Valentina de pie, con el brazo extendido, la pistola firme en su mano. Frente a ella, Alessandro Morelli estaba sentado en su gran sillón de cuero, con la mano ensangrentada y una sonrisa que no encajaba en la situación.
El poder de la escena me golpeó en el pecho.
Valentina.
Su padre.
El final de un imperio.







