VALENTINA
La libertad sabe diferente cuando la pruebas con cicatrices. No es como la pintan en las películas, ni como se describe en los libros. No es una brisa suave en el rostro ni una sonrisa al viento. No al principio. Primero es silencio. Dolor. Soledad. Es aprender a respirar sin miedo, a vivir sin mirar sobre el hombro, a no sentirte prisionera en un palacio dorado.
Y cuesta. Cuesta tanto…
A veces me despierto en mitad de la noche con el corazón acelerado, creyendo que estoy otra vez en