El cielo aún vestía los colores profundos del amanecer cuando la comitiva cruzó las puertas de la ciudad. El frío del aire matutino parecía morder la piel, pero nadie se quejaba. Todos estaban tomados por la tensión del momento. Ulrich lideraba el pequeño grupo, su presencia emanando autoridad. A su lado, Phoenix caminaba en silencio, la mirada fija en el horizonte, como si quisiera memorizar cada detalle de ese instante antes de la partida.
Fred Barrowgold y su esposa, Vivian, se mantenían cer