Las cosas... están fuera de control.
Era la madrugada en Whispering Pines, y el denso bosque de pinos susurraba con el viento. El sonido de los cascos de los caballos rompía la quietud, rítmico y firme, mientras los hombres con armaduras negras cabalgaban entre los árboles. Las antorchas que llevaban lanzaban un resplandor amenazante sobre las hojas oscuras y las sombras que danzaban a lo largo del camino. Sus armaduras reflejaban las llamas de manera fantasmal, transformando a los jinetes en figuras sombrías, casi irreales, como