Mundo ficciónIniciar sesiónPhoenix permaneció allí, abrazada al cuerpo sin vida, ahora frío como la brisa del atardecer. Sus cabellos, antes negros, estaban casi completamente blancos. Sus manos temblaban, y dentro de su pecho, solo quedaba un vacío —un hueco que ninguna magia podría llenar. Lloró. Por primera vez en mucho tiempo, lloró hasta que el mundo a su alrededor volvió a quedar en silencio.
Con esfuerzo, Phoenix se levant&







