Mundo ficciónIniciar sesiónEl campo de batalla parecía haberse detenido. El tiempo, hasta entonces consumido por gritos, rugidos y explosiones, quedó suspendido en una quietud casi cruel. El humo danzaba lentamente por el aire, arrastrando el olor a sangre, cenizas y muerte. Phoenix, arrodillada en el suelo embarrado, sentía las manos temblar. Bajo sus dedos, la sangre caliente de Ulrich manaba en oleadas, manchando su piel, su ropa, su alma.
— No… no, por favor — m







