Las puertas de la habitación se abrieron nuevamente, y Eloise e Isadora, las otras damas de compañía de Phoenix, entraron con su habitual energía matutina. Eloise llevaba en las manos un cepillo de cabello dorado adornado con pequeños rubíes, mientras Isadora cargaba una pequeña caja de joyas.
"Majestad, buenos días," dijo Eloise, inclinándose ligeramente en una reverencia antes de acercarse a la reina. "Espero que se sienta bien; tenemos un largo viaje por delante."
Isadora mostró una ampli