Las puertas del palacio de Rivermoor se abrieron lentamente, acompañadas por el grave sonido de las cornetas que resonaban por las calles de la ciudad. La multitud reunida afuera estalló en aplausos y gritos de entusiasmo. Hombres, mujeres y niños agitaban banderas y flores, celebrando la salida del rey y la reina. Para ellos, la presencia de la pareja real representaba un breve escape de la tensión que pesaba sobre el reino, aunque la inminente guerra entre el Valle del Norte y el Reino del Es