Diosa de la Luna.
Phoenix dio un paso atrás, la capa deslizándose ligeramente de sus hombros. La palabra “diosa” resonó en su mente, pero la presencia de Astrid no dejaba espacio para dudas. La energía que emanaba de ella era distinta a cualquier magia que Phoenix hubiera conocido: era pura, primordial, como el propio ciclo de la luna. Pryo, en su mente, permaneció en silencio, pero Phoenix sintió un estremecimiento de reverencia proveniente de su compañera lupina. Era como si incluso Pryo supiera que estaban an