Antes del amanecer.
La primera luz del día apenas rozaba las torres blancas de Aurelia cuando Arabella cruzó los fríos corredores del castillo con pasos decididos. La gruesa tela de su vestido rojo oscuro rozaba el suelo de mármol a cada paso, y el cordón de cuero que llevaba al cuello, ajustado bajo el corpiño, parecía pesar más de lo habitual esa mañana. Allí dentro, oculto en un compartimento secreto, estaba el polvo traslúcido que desde hacía días ella venía usando para mantener a Phoenix bajo control: debilit