Mentir por omisión también es mentir.
Es lo primero que pensé esta mañana, cuando volví a la cabaña de Marea después de que Kael se fue al bosque a entrenar a los nuevos lobos. Tenía los nudillos marcados de ansiedad por tanto apretarlos durante la noche, y la mente atrapada en la única frase que no dejó de repetirse en bucle en mis sueños: “Su linaje no es solo sangre, es maldición”.
Y ahora necesito respuestas. No promesas susurradas al oído entre caricias tibias. No silencios disfrazados de