Javier
—Sostuve a Raquel entre mis brazos, intentando olvidar la expresión de su rostro cuando la encontré. El pozo profundo de miedo que se había abierto en sus ojos.
No era solo el miedo de una mujer acorralada por un hombre. Ella parecía aterrada.
¿Qué le habría dicho Juan Figueroa? ¿Qué quería de ella?
Raquel se aferraba a mí, girando y balanceándose mientras la música retumbaba en los altavoces. Era tan fuerte que no podía pensar en nada más que en el ritmo y en cómo su cuerpo se movía jun