Mundo ficciónIniciar sesiónEl Salón del Consejo estaba iluminado por lámparas de aceite que proyectaban sombras largas y danzantes sobre las paredes de piedra. Mariana nunca había estado en esa habitación a esta hora, y la atmósfera era completamente diferente al día. De noche, el espacio se sentía como una tumba, el techo abovedado desapareciendo en la oscuridad, el aire espeso con el olor a incienso y antigüedad.







