Capítulo 34: El principal causante de aquel dolor
La mañana siguiente a la cena, Logan se encontraba en su oficina, sentado tras el enorme escritorio de caoba. Frente a él, una carpeta abierta con contratos esperaba a ser revisada, pero su mirada estaba fija en un punto muerto y perdido.
No importaba cuántas veces intentara concentrarse, la escena de anoche volvía como una maldición: los ojos de Ava, el coraje que ardía en Colín. Todo lo arrastraba de nuevo a ese lugar que él mismo había enterr