Mundo ficciónIniciar sesiónLos dioses no desaparecen—simplemente dejan de responder cuando los mortales se vuelven demasiado molestos.
Lydia había pasado cuarenta y ocho horas sin dormir, sus ojos escaneando textos tan antiguos que el pergamino se desintegraba bajo sus dedos. La biblioteca de la Fortaleza Negra olía a moho y desesperación, un aroma que se había vuelto familiar en los últimos días. Pilas de manuscritos se apilaban a su alrededor como murallas de con







