Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunos amores no están hechos para durar eternamente—están hechos para arder brillante y breve.
La luna menguante proyectaba sombras alargadas en la habitación de Vex cuando Seraphine se materializó junto a la ventana. Su forma etérea brillaba con una luminiscencia que había aprendido a odiar—hermosa, inalcanzable, cruel en su imposibilidad. Él estaba sentado en el borde de la cama, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas frente a él. No había dormido en treint







