Mundo ficciónIniciar sesiónEstar muerta sería más fácil que existir en el limbo donde los vivos te ven pero no pueden tocarte.
Seraphine se materializó bajo la luz de la luna llena como una acuarela disolviéndose al revés. Primero, un contorno plateado. Luego, detalles: el cabello oscuro flotando sin brisa que lo moviera, los ojos que brillaban con ese resplandor antinatural que ahora era parte de ella. Las cicatrices en su rostro parecían menos definidas, como si su nueva existencia hubiera suavizado incluso las marcas de su sufrimiento.
Vex estaba esperándola en el balcón de la torre norte, donde la luz lunar golpeaba más directamente. Había aprendido sus patrones en los últimos cinco días. Ella venía aquí, siempre aquí, cuando la luna estaba en su punto más alto.
—Hola —susurró Seraphine, y su voz sonaba como si viniera de muy lejos, filtrada a trav&







