Mundo ficciónIniciar sesiónLos finales nunca son completos—siempre dejan semillas de lo que vendrá.
El colapso de la fortaleza de Erebus resonó a través de las montañas como el último aliento de un titán moribundo. Piedras del tamaño de casas se desplomaron desde las torres retorcidas, levantando nubes de polvo negro que oscurecieron el amanecer. El portal había cerrado con un estallido de luz cegadora que aún bailaba detrás de mis párpados cuando parpadeaba.
Me arrodillé entre los escombros, mis manos temblando mientras sostenían el frasco de cristal. Dentro, partículas doradas flotaban como estrellas atrapadas en el tiempo. Polvo. Eso era todo lo que quedaba de ella. Todo lo que quedaba de Seraphine.
Ella me amó, pensé con una claridad brutal. Me amó cuando yo no podía amarla de vuelta. Y cuando finalmente pude decírselo...
—Vex.







