Mundo ficciónIniciar sesiónLos dioses no necesitan ejércitos—pero cuando los mortales les construyen uno, rechazarlo se vuelve imposible.
Seis meses habían transformado el claro del bosque en algo que Seraphine apenas reconocía. Donde antes crecían helechos salvajes, ahora se alzaba un templo de piedra blanca, sus columnas talladas con símbolos que ella jamás había pedido. Quinientas almas ocupaban estructuras permanentes alrededor del edificio central, cada







