Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunos umbrales, una vez cruzados, transforman incluso a los dioses en mortales.
La fortaleza de Erebus se alzaba contra el cielo nocturno como una herida abierta en la realidad misma. Veinte metros de piedra negra que parecía absorber la luz de la luna, torres que se retorcían hacia arriba con una geometría que ofendía al ojo. Desde nuestra posición en el bosque circundante, podía sentir la energía oscura pulsando desde su interior—un latido enfermo que hacía eco en mis huesos.
—Es más grande de lo que esperaba —murmuró Marcus a mi lado, su mano descansando sobre la empuñadura de su espada.
Lydia se adelantó, sus ojos brillando con ese tono plateado que indicaba que había activado su visión mejorada. Permaneció inmóvil durante varios segundos, su respiración controlada mientras escaneaba la estructura masiva.
—Do







