Mundo ficciónIniciar sesiónSeraphine se puso su armadura al amanecer, cada movimiento deliberado a pesar del dolor que todavía palpitaba en sus costillas. La armadura era ligera—cuero reforzado con placas de metal en puntos estratégicos—pero la joven sentía el peso de lo que representaba.
Hoy no era solo otro día de entrenamiento. Era su oportunidad de probar que pertenecía allí.
Cuando llegó al campo de entrenamiento, Vex ya estaba allí,







