Cassie
Desperté con el corazón palpitando antes de que mi cuerpo supiera por qué.
No fue un sueño lo que me sacudió. No. Fue un instinto. Una punzada aguda en el centro del pecho. Como si alguien me hubiera llamado sin pronunciar mi nombre. Como si mis huesos lo hubieran escuchado antes que mis oídos.
Entonces, la vi.
Sobre mi almohada, con la ternura de un secreto y la crueldad de una memoria enterrada, estaba la flor. Una flor de luna. Seca, pero intacta. Como si el tiempo la hubiera esperado