Damon
El grito se me clava en el pecho como si alguien hubiese desgarrado mi propia carne.
Cassie.
Ese nombre no lo pienso. No lo digo. No lo susurro. Pero lo siento como si ardiera en mis venas, como si su existencia fuese la única que pudiera arrancarme del infierno donde me escondí durante tanto tiempo.
Y ahora está gritando.
Su voz cortó la noche con una angustia tan pura, tan desgarradora, que mi lobo despertó con un rugido que no pude contener. Lo sentí bajo mi piel, desgarrando costuras